Tetiaroa, la isla de Marlon Brando se convierte en hotel

, , Leave a comment

The Brando en la Polinesia Francesa

El actor Marlon Brando, que fue uno de los grandes del cine norteamericano, falleció hace algo más de 10 años, pero su leyenda todavía sigue muy viva. Conocido por su trayectoria no solo delante de la cámara, sino también como persona, rodeada de polémica y las excentricidades habituales en este tipo de estrellas, el actor realizó algunas adquisiciones a lo largo de su vida que fueron especialmente sonadas. Una de ellas fue la compra de una isla, consecuencia de lo bien que se lo pasó cuando viajó a la Polinesia Francesa en el año 1962, con motivo del rodaje de la película ‘Rebelión a bordo’ (dirigida por Lewis Milestone y basada en una historia real).

En esta película Marlon Brando interpretaba al primer teniente Fletcher Christian, un personaje que se encontraba ante serios dilemas y que no tardaba en interactuar con algunas de las bellezas de la exótica región. El rodaje permitió que conociera a la actriz Tarita Teriipaia, que en la gran pantalla se encargaba de dar vida a la Princesa Maimiti. Marlon Brando, por aquel entonces, ya había estado casado en dos ocasiones. La primera vez entre 1957 y 1959 con Anna Kashfi y la segunda con Movita Castaneda entre 1960 y 1962. Ninguna de las dos relaciones fue duradera. La situación y la buena química que tuvieron Brando y Tarita Teriipaia llevó a que iniciaran una relación. Se casaron en el mismo año 1962 y para sorpresa de los medios sensacionalistas de la época, el matrimonio duró hasta 1972, nada más y nada menos que 10 años. Tuvieron dos hijos, pero al final la relación no cuajó, aunque el actor no volvió a casarse.

Una de las decisiones que tomó en el matrimonio que tuvo con Tarita fue la adquisición de una isla en la Polinesia Francesa, el lugar donde se conocieron. Fue en 1966, cuando la relación se encontraba en uno de sus mejores momentos. Compraron la isla de Tetiaroa, que no tenía un gran tamaño, pero era más que suficiente para las necesidades que tenían y para mantener la privacidad. Ahora esta isla se ha convertido en un hotel de lujo.

La isla está cerca de Tahití, lo que resultaba un punto de interés añadido a la hora de proporcionar comodidad al actor y su familia. Se comenta en Hollywood que Marlon Brando utilizaba la isla para desconectar, para evadirse del complicado mundo que representaba el celuloide norteamericano y para poder disfrutar de una vida un poco diferente. No solo compartía la isla con su esposa y sus hijos, sino que también invitaba de forma habitual a sus mejores amigos y a otros familiares. Para Brando era uno de los lugares más especiales del mundo, aunque suponemos que tras el divorcio con su por aquel entonces esposa dejó de visitar la isla y quién sabe si fue uno de los motivos por los que terminó entrando en una oleada de malas decisiones.

La isla que perteneció a Marlon Brando

Tras el fallecimiento de Marlon Brando en el año 2004, la isla se ha transformado en The Brando, un hotel que sorprende por la propuesta que realiza. No solo atrae a los seguidores del actor, que sin duda van a ser quienes más disfruten de una conexión especial, sino que también es una propuesta de lujo para todo tipo de personas. Eso sí, no es económico. Hay distintos tipos de alojamiento que podemos elegir dependiendo de nuestras necesidades. La isla está muy pensada para viajar en grupo, lo que hace que las instalaciones tengan precios acordes a este concepto. La instalación más económica cuesta un total de 3000 euros por cada una de las noches, y permite que se alojen un máximo de dos personas. Si pagamos 6000 euros podremos ampliar la cantidad de personas hasta 4 y en el caso más amplio, el precio es de 9000 euros y la cantidad de viajeros de 6. El espacio es amplio, dado que hay numerosas villas que permiten el alojamiento de los visitantes, todas ellas preparadas para que la experiencia sea inolvidable.

La isla proporciona a los visitantes pista de aterrizaje para poder llegar desde fuera de la misma, un spa completo, carretera preparada sin afectar al paisaje natural e instalaciones totalmente ecológicas. Se ha tenido en cuenta el amor que sentía Brando por la isla a la hora de crear el hotel, utilizándose métodos de energías renovables y otros sistemas que no afectan a la vida en la región. Además, hay una gran variedad animal, sirviendo como centro de cuidado de especies, especialmente aves.

Los trabajadores se encargan de que quienes visitan The Brando puedan marcharse con el recuerdo de haber tenido la experiencia de alojarse, aunque solo sea durante unas noches, en una isla privada que perteneció al mismísimo actor que le da nombre. Es una visita de lujo, pero también una demostración de cómo puede haber historias felices incluso para propiedades tan especiales de actores fallecidos.

Vía: The Brando

 

Responder

(*) Obligario, Tu correo electrónico no será publicado